Mary Poppins
Nos costaba ser felices, ser sinceros. Nos costaba olvidar todo lo demás y ser nosotros y estar con el resto. Nos costaba infinitas torturas e infinitos pensamientos llegar a tener la certeza de que éramos ni más ni menos lo que éramos.
Pero, a veces, si alguno tenía suerte, aparecían momentos en los que, solo o acompañado, se reconocía, con sorpresa, como la persona que siempre había querido ser.
It made my day when I found this in a bathroom stall in the basement of VCU’s Cabell Library.
Una mañana recurrente, una noche oscura. Y entre ambas una trama de desgracias, o peor, ninguna trama.
Como si fuera posible escribir una poesía que hablara del mal tiempo. Decir titubeando: “El sol desaparece y solo quedan nubes”. O escribir a trompicones con un boli Bic frío: “El rayo que se cuela en la calma que se cuela en el alba que se cuela en la noche que aparece de repente”.
Pues mal, pero se puede.
¿Cuánto tiempo crees que podré bailar sobre tu mano sin echarme a perder?
La misma luz que me ciega guiará cada uno de mis pasos.
Lloramos anoche.
Fue una lluvia fuerte, una gota fría.
Un lloro que sobrevino y rápidamente venció a todas las demás tormentas.
c’on, it’s friday!
Un suspiro que viene y va,
que vence y mata,
se acomoda en la foto y no la deja;
que de noche se marcha.